Conectar mentes, construir el futuro

Nuestra visita a ExpoDubái 2020.

Desde el 1 de octubre de 2021 y hasta el pasado 31 de marzo de 2022, la ciudad de Dubái realizó su particular Exposición Universal; la primera celebrada en la región de Oriente Próximo, África y el sur de Asia, convirtiéndola en una gran plataforma de intercambios, cultura, innovación y tecnología.

Y es que pensándolo bien, todas las Exposiciones Universales celebradas hasta el momento han sido testigos de grandes encuentros entre naciones y millones de personas, con objetivos muy parecidos: generar alianzas y oportunidades, compartir ideas y retos globales, ampliar la visión de futuro… y descubrir lo que hace único y especial a cada país.

Al fin y al cabo, el tema elegido para Expo Dubai, “Conectar mentes, construir el futuro”, podría haber sido el lema de cualquiera de las exposiciones celebradas con anterioridad; sin embargo, en Dubái toma mucha más fuerza y significado, después de los últimos acontecimientos mundiales y del despliegue de episodios bélicos. El poder mal entendido y mal ejecutado, que debería dar lugar al poder de la conexión y del futuro.

Las 192 naciones participantes estaban distribuidas, junto a otras organizaciones o pabellones especiales, en 3 subtemas: Oportunidad, Movilidad y Sostenibilidad. Estos distritos conformaban un gran recinto construido en forma de flor que confluían en la pieza central de la expo, la plaza Al Wasl, la cúpula sin apoyo más grande del mundo.

En este sentido, cabe decir que uno de los objetivos fundamentales del equipo y una de mis principales motivaciones (deformación profesional) fue poder vivir la experiencia de la Expo desde la exploración espacial y la difusión del conocimiento de cada pabellón, cada país y cultura. Lo he vivido, al fin y al cabo, desde la experiencia museográfica ampliada y sobredimensionada, en un gran “museo” de estructuras arquitectónicas, exposiciones, espacios interactivos e innovaciones tecnológicas.

Aunque quiero centrarme en el español, sería injusto no citar algunos de los pabellones que visitamos y que más me llamaron la atención:

  • “Cuando las mujeres prosperan, la humanidad prospera”. Pabellón de la mujer. Dentro del marco histórico y temático de la mujer, un espacio maravilloso, con un discurso expositivo muy bien enfocado y centrado en el impacto y el progreso de la mujer en el mundo.
    Diseño delicado, bien construido, con una iluminación envolvente y cálida que daba luz a contenidos llenos de reivindicación y desafíos futuros.
  • Alif, pabellón de la movilidad. Además de albergar el ascensor más grande del mundo, es toda una representación de lo que Dubai ha conseguido en cuanto a experiencias inmersivas e interactivas se refiere: la planta baja del imponente edificio era una gran galería donde se realizaba un viaje en el tiempo, en una conexión entre la historia de la civilización árabe contada por gigantes hiperrealistas (cercanas al fotorrealismo del escultor Ron Mueck), y el mundo digital del futuro.
  • Pabellón de Francia: en este espacio podríamos destacar la utilización y protagonismo de la luz en sus múltiples vertientes y sobretodo, la incorporación de varias exposiciones temporales, como la del diseñador francés Jean-Paul Gaultier.
  • Pabellón de Colombia: aquí subrayamos la estructura sencilla y luminosa, con una visita totalmente guiada a través de experiencias interactivas y elementos tradicionales del país. La presencia de la música de fondo, la naturaleza y los sabores están presentes durante todo el recorrido.

“Inteligencia para la vida”. Pabellón de España.

El edificio.

Plaza + Atrio + Teatro + Galería expositiva

¿Por qué se ha diseñado el pabellón con una estructura cónica tan evidente? ¿Por qué esos colores tan llamativos y “solares”?

Lo más probable es que muchos de los visitantes que pasamos por el pabellón español nos hiciéramos esas preguntas antes de entrar a sus instalaciones. La segunda cuestión queda rápidamente respondida si conoces la bandera española; la segunda suponía algo más de conocimiento e interés por el pabellón:

La estructura del edificio, por una parte, está inspirada en las piezas argelinas de un tablero de ajedrez, en un claro guiño a los vínculos entre nuestra cultura y la cultura árabe anfitriona. Por otra, está cubierta con paneles fotovoltaicos que permiten una arquitectura bioclimática, es decir, en un país tan desértico, habilitan la circulación del aire y una temperatura más fresca y sostenible en el interior.

Recorrido expositivo

Instalación sonora + espectáculo cinematográfico + entorno escenográfico

Una vez que el pabellón nos acoge, lo que más me llamó la atención y lo que más destacaría de todo el contexto fue su proyecto expositivo, cuyo recorrido (uno de los más coherentes que pude visitar en los distintos pabellones de la Expo) se divide e integra diferentes áreas:

1. La Plaza: es el espacio conector abierto donde se habla de los vínculos entre la cultura española y la árabe.
2. El Atrio: se accede a esta área principal a través de la instalación sonora “Dinamo”, gracias a una estructura en espiral que nos lleva al siguiente espacio.

3. Teatro: espectáculo cinematográfico “Luna de Agosto”.
Un inquietante y original cortometraje, que resume los valores de cooperación ante cuestiones globales y nuestra responsabilidad compartida en torno a ellos.

4. Galería expositiva: entorno escenográfico y de diseño. “El bosque de la Inteligencia”.

Es en este espacio donde se concentra la mayor carga de diseño a nivel museográfico.

Tanto por el discurso expositivo que hay detrás como por la utilización de las últimas innovaciones y materiales tecnológicos, el espacio es una gran galería en forma de “bosque artificial” que explica, al fin y al cabo, los valores que se pretenden transmitir en cuanto a la sostenibilidad y al cuidado de nuestro planeta. (los ODS para el 2030).

“España, un país para vivir”

La salida del recorrido expositivo es una instalación formada por retratos y frases, reflejo de los españoles, el carácter, sus costumbres y sus proyectos futuros.

El lema: “Inteligencia para la vida”.

El lema que ha elegido España para su pabellón sintetiza muy bien sus objetivos en cuanto a la sostenibilidad y el equilibrio con el Planeta, pero también habla del talento nacional para crear proyectos creativos increíbles, capaces de seguir atrayendo a personas de otros lugares no sólo como destino turístico, sino como centro tecnológico, educativo, científico y cultural.

Un lema, que por primera vez, se ha alejado de los estándares que nos han caracterizado repetidamente y que ha evolucionado hacia los conceptos de smart citie, inteligencia, arte, entretenimiento, tolerancia y negocio global.

Autora: Laura Gámiz

Art Consultant, Ceo y fundadora de Tempus Artem.

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